Hades

En la mitología griega, Hades, alude tanto al antiguo inframundo griego como al dios de este. Hades es el hijo varón de Cronos y Rea. Hades también era llamado Plouton, nombre adaptado como "Plutón"

El término «hades» en la teología cristiana (y en el Nuevo Testamento) es paralelo al hebreo sheol (שאול, ‘tumba’ o ‘pozo de suciedad’), y alude a la morada de los muertos.

Hades o el dios de los muertos fue un personaje temible para los vivos. Aunque era un olímpico, pasaba la mayor parte del tiempo en su oscuro reino. No era un dios malvado, pues aunque severocruel y despiadado, era justo. Gobernaba el Inframundo y por ello era con mucha frecuencia asociado con la muerte y temido por los hombres, aunque ese no era su papel.

Cuando los griegos lograban calmar a Hades, golpeaban sus manos contra el suelo para que éste pudiera oírlos. La sangre de todos los sacrificios ctónicos, incluyendo los dedicados a Hades, goteaba a un pozo o grieta en el suelo. La persona que ofrecía los sacrificios tenía que apartar su cara.



Historia

Fue hijo de Cronos a quien le habían dicho en una profecía que uno de sus hijos lo asesinaría, y por eso decidió comérselos a todos. El único que logró escapar fue Zeus y los demás quedaron vivos dentro de su estómago, hasta que Zeus regresó y liberó a sus hermanos. Tras ser liberados, los jóvenes dioses, junto a los aliados que lograron reunir, desafiaron a su padre y a los dioses mayores en la Titanomaquia, con el propósito de sacarlos del poder, una guerra divina. Zeus, Poseidón y Hades recibieron armas de los tres Cíclopes como ayuda para la guerra: Zeus los truenos, Poseidón el tridente y Hades un casco de invisibilidad. La guerra duró diez años y terminó con la victoria de los dioses jóvenes. Cuando lograron ganar, dividieron el poder, Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y a Hades le correspondió le inframundo. Hades aceptó su destino, pero quedó marginado por toda la eternidad. No sería un Dios admirado sino temido, y estaría destinado a la soledad perpetua pues nadie iría voluntariamente a visitarlo.

En el mundo griego era muy importante porque era quien se encargaba del reino del inframundo y porque gracias a su casco, se lograron vences temibles personajes de la historia griega, como por ejemplo la medusa.



Reino

En los antiguos mitos griegos, el reino de Hades es la neblinosa y sombría​ morada de los muertos (también llamada Érebo), a la que iban todos los mortales. La filosofía griega posterior introdujo la idea de que los mortales eran juzgados tras su muerte y se los recompensaba o maldecía. Muy pocos mortales podrían abandonar este reino una vez que habían entrado, con la excepción de los héroes Heracles y Teseo. Incluso Odiseo en su nekyia​ llama a los espíritus de los difuntos, en lugar de descender hasta ellos.

Había varias secciones en el Érebo, incluyendo el Elíseo, los Campos de Asfódelos y el Tártaro.

Para los helenos, los fallecidos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte, quien cobraba por el pasaje un óbolo, una pequeña moneda que ponían en la boca del difunto sus piadosos familiares. Los pobres y aquellos que no tenían ni amigos ni familia se reunían durante cien años en la orilla cercana.

El otro lado del río era guardado por Cerbero, el perro de tres cabezas derrotado y domesticado para sí mismo por Heracles (Hércules para los romanos).





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