Diana,
cuyo nombre en Roma es Artemisa desempeña un papel secundario en la guerra de Troya de la Ilíada de Homero y
se la describe sobre todo como "la diosa arquera", pero también en
ocasiones como "diosa de la caza ruidosa" y "de lo salvaje,
señora de las criaturas salvajes". Apoya a los troyanos y, en particular,
cura a Eneas tras ser herido por Diomedes. En su Teogonía, Hesíodo la
describe como "Artemisa, la que lanza flechas".
- Virginidad eterna
- Poder tener muchos nombres
- Un arco y flechas como los de su hermano
- El oficio de traer la luz
- Una túnica de caza
- Sesenta jóvenes ninfas del océano
- Veinte ninfas fluviales de Amniso
- Todas las montañas del mundo
- Cualquier ciudad que su padre escogiera para ella
Artemisa se dedicó a la caza y a los terrenos silvestres, lugares en donde se construían sus templos y se era venerada. Se dedicó a mantener su eterna virginidad y a estar siempre con su coro de ninfas, todas vírgenes y castas.
Tal era la relación de Artemisa con la
virginidad que castigaba, incluso con la muerte, a quienes se dedicaban a
adorarla y perdían descaradamente la virginidad, fueran o no engañadas.
Caso extremo fue el de Acteón, quien
por accidente llegó al estanque donde Artemisa se bañaba junto con sus ninfas y
al ser su cuerpo desnudo fue condenado por la diosa. Artemisa lo transformó en
venado y con sus propios perros le dio caza hasta que lo descuartizaron.
En otro mito en cambio, se cuenta que Artemisa forma parte de
la mitología griega de la creación de la osa mayor, quien fuera en algún momento
su seguidora Calisto. Calisto era la hija de un noble quien decidió dedicar su
vida a la diosa y hacer el voto de castidad para ella, lamentablemente Zeus se
enamoró de esta hermosa pequeña y disfrazándose de Artemisa la engaño y la hizo
perder la virginidad al violarla.
Embarazada y a punto de perderlo todo
Calisto intentó ocultarlo de Artemisa, pero no pudo hacerlo por mucho, al
notarlo, Artemisa se sintió traicionada y la transformó en una osa y comenzó a
darle caza, pero Zeus se conmovió de ella, llevándola a las constelaciones como
la Osa mayor.
Un episodio notable al comienzo de la guerra de Troya en el que interviene la diosa es la salvación de Ifigenia, hija de Agamenón. El rey había disgustado a la diosa matando a uno de sus ciervos en un bosquecillo sagrado. Como castigo, Artemisa detuvo a la flota aquea y solo mediante el sacrificio de Ifigenia la diosa concedería un viento favorable a Troya. Agamenón ofreció a su hija en sacrificio, pero en el último momento y por piedad, la diosa sustituyó a la muchacha por un ciervo e hizo de Ifigenia una sacerdotisa en su santuario de Tauris.
Artemisa


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